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¡¡EL P*** ELFO NO HACE TRAVESURAS!!

Nov 28, 2025 | Blog

Ala, ya lo he dicho. Reconozco que me pone de mal humor ver como se va transformando esta tradición hasta el punto de llamarlo el Elfo travieso, y te voy a contar la historia real para que puedas compartirla con cuantas más profes, mejor.

Esto del Elfo es una tradición de USA, una tradición de 2005 (ya sabes) que comienza con la publicación del libro de Carol Aebersold: The Elf on The Shelf.

El tema con el elfo va así:

  1. El elfo es enviado por Santa para vigilar que las criaturas se porten bien.
  2. El elfo regresa al Polo Norte cada noche a explicarle a Santa cómo ha ido.
  3. El elfo aparece en un lugar diferente de la casa cada mañana.
  4. No pueden tocar al elfo, o perderá su magia.

Yo viví esta “tradición” en 2012 cuando trabajé de Au pair en New York y era muy guai ver como cada mañana los peques buscaban al elfo y se escondía detrás de la cortina, en el árbol, en un mueble de la cocina, en el baño… Fin, se acabó, ya está, nada más. La magia y la ilusión de cada mañana era encontrar donde había aparecido esta vez ¿Qué pasó entonces? 


La historia de las travesuras viene de algunas familias que decidieron hacer cámaras ocultas del elfo comiendo y cosas así (aunque se supone que por la noche vuelve al Polo Norte) y subirlas a Youtube. A partir de ahí la cosa ha ido desvariando hasta ver elfos que pintan caras a los peques, cortan sus pijamas o les desordenan toda la habitación. Me recuerda un poco a los trends estos de Tik Tok que no me hacen ninguna gracia que se basan en asustar o hacer bromas de mal gusto a los más peques. Puro adultocentrismo.

¡Atención! Que yo no digo que no pueda aparecer un día con unas migas de cereales o al lado de un vaso de agua o lo que sea. Pero piénsalo bien. Imagina que sigues en esa edad en la que todo es posible y que sabes que un elfo entra en tu casa, que cada vez la lía más, y que llega a tocarte o cortar tus pertenencias cuando duermes sin tú poder controlarlo… No sé tú, pero yo viviría pasando las noches en vela. Ya hay criaturas que se sienten incómodas pensando que un hombre con barba o 3 reyes magos entran en su casa, como quien no quiere la cosa, a dejar regalos, ¡pues imagínate con un elfo que viene a liarla!

A ver compis, pensémoslo bien; un elfo que viene a ver si te portas bien, no puede estar liándola durante 1 mes o más. Podemos hablar de este punto del portarse bien, yo me traje la tradición aquí porque es como un vínculo con la otra familia y digo que nos viene a ver de parte de la familia de USA, porque Santa no viene a nuestra casa y es colega del tió (el tronco que caga). Pero claro, el elfo NO SE TOCA. Lo tienen clarísimo, una vez se nos cayó del árbol y no os imagináis el drama, con unas pinzas de cocina volviéndolo a poner en el árbol y la mayor rayadísima porque estaba convencida que el elgfo había tocado los dedos del pie de su hermano.
Luego veo aquí a todos los peques con su elfo paseándolo de aquí allá, jugando con él… Oye, ¡que se le va la magia! ¿o no os explican el cuento? ¿Hace falta hacer todas las tradiciones aunque no tengan nada que ver con nosotros? Yo de no ser por nuestro vínculo con la familia estadounidense, estoy bastante convencida de que no lo haría, mucha saturación.

La última moda ha sido que algunas profes lo llevan a sus clases, y lo peor de todo, es que la lían en sus clases; sillas patas arriba, colores tirados, material desordenado… no voy a enlazar vídeos, pero están ahí, en las redes. Y esas criaturas que normalmente reciben una bronca por hablar en clase y, en cambio, tienen que aguantar que venga un elfo ca****, a poner todo patas arriba y que su profe aún se le escape una sonrisilla o ponga los brazos en jarras y diciendo: “¡Ai elfo, ya te vale!

Se nos está yendo de las manos y en algún momento hemos perdido el norte, nunca mejor dicho, entre lo que es tradición y lo que es puro show y capitalismo. No te pienses que no tuve la tentación en su día de llevar mi elfo a la clase hace años, por suerte aguanté.
Es un mes en el que los peques ya reciben bastantes estímulos por todos lados, es la época del año en la que niños y niñas reciben más amenazas con diferencia: “si no te portas bien X”, “si no te comes esto Y”, “uiiii sigue sigue, que verás como no te traen nada”.


No podemos meternos en las casas de nuestro alumnado, pero sí podemos velar porque el colegio sea un espacio libre de amenazas, donde intentar vivir con relativa normalidad desde la calma, donde acoger al que celebra la Navidad y el que no. Hablar de tradición sin imposición o dar por hecho…

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2 Comentarios

  1. Me encanta. Me SÚPERENCANTA!
    Lo cierto es que no sabía la historia, no sabía el porqué del elfo, cuál era la necesidad que había de que un elfo hiciera trastadas… Ahora lo entiendo todo. Para variar, importamos tradiciones y las importamos mal (algunos, no todos).
    No soy fan del elfo, pero al entender la historia del libro, me parece que eso tiene mucho más sentido que el hecho de que los niños lleven al elfo al cole y digan “pues hoy me ha revuelto el cajón de los calcetines”. Yo creo que simplemente los padres ni conocen, ni por supuesto, les cuentan la historia a sus hijos, repito, porque importamos mal las tradiciones y costumbres de otros países. Esto hace que se desvirtúe hasta el punto de tener padres estresados porque no saben qué hacer mañana con el elfo, y solo estamos a día 4

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  2. En mi opinión, el uso que yo le di en el aula fue didáctico. Llegué adjudicada a un colegio el 11 de diciembre, así que dejé en el aula el elfo con una carta que me presentaba como maestra y que decía que venía a ayudarme a que me conocieran. Cada día el elfo traía un nuevo reto: hacer una cápsula del tiempo que se abriría en junio; pintar unas bolas para el árbol; escribir una carta bonita a un compañero/a; decorar nuestro rincón de los abrazos y su buzón… El elfo podía moverse de lugar sin que nos percatáramos (incluso mientras estábamos en el recreo) y sólo la maestra podía tocarlo (porque le habían dado parte de magia en esos días y era una ayudante de santa encubierto) pero sólo para transportarlo de un lugar a otro o colocarlo si se había caído de algún sitio. Si los niños cumplían cada reto la maestra podría quedarse en enero y continuar todo el curso con ellos.

    La verdad que lo pasamos genial conociéndonos en esos días que ya poco queda de trimestre y entre ensayos de Navidad y demás un reto cada día se hacía perfectamente.

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