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Cuando me convertí en Bimami

May 2, 2021 | Blog

La verdad es que siempre he querido que mis hijos se llevasen poco tiempo, de 2 a 3 años. Me enteré de que estaba embarazada al día siguiente que nos confinaron y esperé un tiempo prudencial a decirlo. De hecho, hacía bromas con que la gente me vería con barriga cuando todo volviese a la normalidad y lo que parecía un chiste, al final se convirtió en una realidad, jejeje.

Tengo que confesar que el segundo embarazo, en mi caso, lo he vivido de manera muy distinta al primero. Me ha pasado volando y no tenía ni tiempo de pensar en nada. Estaba en pleno confinamiento, adaptándome a esa nueva realidad, reinventándonos como  escuela virtual y con mi terremoto Clara y sus pilas duracel en casa 😉 . 

A pesar de la situación, me encantó poder dedicarle tanto tiempo a Clara. No me hacía a la idea de lo que sería la nueva vida con un bebé en casa, pero intuía que no podría dedicarle tantísimo tiempo como ahora.

Los últimos meses de embarazo, empecé a sentir la necesidad de preparar el terreno para la llegada de Teo. Compré varios cuentos que podían ir bien para explicarle a Clara lo que sucedería en unos meses y dar pie a que ella pudiera expresar qué sentía. Era gracioso cuando le preguntaba “¿Dónde está el bebé?” y me señalaba la barriga o decía “tevoooo”(Teo) y me abrazaba fuerte dándole besos a la barriga, pero no sé hasta qué punto era consciente de lo significaba aquello.  Creo que los cuentos fueron clave para ir poniendo realidad a lo que estaba sucediendo.  

No sé si acabó de entender al 100%, pero lo que sí está claro es que lo fuimos trabajando mucho, de la mejor manera que pudimos. Me encantó lo que me aconsejó Disciplina positiva.  Me dijo que preparase fotos de Clara de cuando era pequeña y que se las enseñase. Tengo que decir que eso fue un éxito total y muy bonito. ¡Qué rápido pasa el tiempo! 

También me recomendó que preparase una cajita con cosas que le gustasen a ella y así cuando naciera el bebé y en algún momento no pudiera atenderla, la caja sería una buena aliada. Así lo hice y la verdad es que, a día de hoy, le estamos sacando mucho partido a la “caja mágica”, como dice ella. 

Creo que todas las mamis conocemos a nuestros hijos e hijas, pero a mí personalmente me unió mucho a Clara y me encantó vivir esos momentos de preparación con ella. No sé si eran las hormonas (también supongo) pero los últimos meses de embarazo fueron especiales con ella. 

Aunque todo el embarazo me pasó volando, las últimas semanas fueron eternas. Además, como Clara nació a las 37 semanas y media, yo contaba que Teo también decidiría salir pronto, pero por lo visto estaba muy a gusto ahí dentro y decidió salir a la semana 40. Ante un segundo parto, mi actitud era totalmente distinta a la del primero. No tenía ningún miedo, tenía muy claro qué tipo de parto quería (en otro post os cuento, si os apetece) y todo lo que iba a necesitar. De hecho, mi única preocupación era que fuese durante el día para tener a clara en el cole o poderla llevar a casa de algún familiar y poderme despedir de ella. Me preocupaba que nuestra ausencia la pusiera triste. 

Por suerte, el día llegó. El día 27 de noviembre por la mañana cuando dejamos a Clara en el cole, sabía que ese día había llegado. Estuve toda la madrugada con contracciones así que tarde o temprano explotaría. 

Después de un parto tal y como yo deseaba y con mi segundo hijo entre mis brazos sentí que mi amor se multiplicaba. Puede sonar muy cursi pero es muy cierto. Yo no podía imaginar cómo podía sentir de nuevo ese amor incondicional que sentía por Clara. Pensaba, “Es imposible querer tanto a alguien” pero está claro que sí lo es. Creo que sentir esto es algo muy normal.  

La situación covid no nos permitió que Clara conociera a Teo en el hospital así que hicimos las presentaciones en casa. Fue un momento muy emotivo. No sé si llegó a asociar que aquel bebé que estaba en casa era el que estaba en mi barriga hacía unos días; Teo, al que meses atrás le daba besos y le contaba cosas, pero recuerdo sus ojitos mirándome y diciendo “Ala un bebé”, “Está durmiendo” y no paraba de tocarle la cara y las manos. 

Después de jugar un ratito y hacernos la foto de familia (bueno, fotos 😉) Clara ya empezó a cantarle canciones acompañándolo con todos sus instrumentos musicales. Creo que ahí Teo debió pensar “donde me han traído, con lo tranquilo que yo estaba,”. 

 Las primeras semanas no fueron fáciles. Los momentos en que yo daba pecho (que eran muchos) a Clara no siempre le parecía bien y me verbalizaba claramente que me tapase y fuera a jugar con ella. En más de una ocasión me había dicho que “guardase a Teo” y que bailásemos y cantásemos como siempre. También hubo un episodio en la que Clara arañó a Teo en la cara y a mí me costó mucho poder gestionar esa situación. Por un lado, salió mi “mamá leona” que protege a su cachorro indefenso, pero en seguida me di cuenta de que para una niña de 2 años y medio no era fácil haber sido destronada. Su vida había cambiado en cuestión de días y lo que necesitaba ella también era ser escuchada y comprendida. 

Las hormonas, el cansancio, el estar recuperándome de un parto y la sensación de culpa por no poder atender a mi primera hija como yo quería fueron protagonistas durante esos primeros días. No fue fácil. 
 
Cuando tienes un segundo bebé te suelen preguntar como lo lleva el o la mayor, si muestra celos, si lo cuida, entre otras cosas, pero pocas veces te preguntan cómo te sientes tú de verdad. Y no me refiero a las típicas preguntas cordiales de si ya estamos recuperadas o si podemos descansar… No. Va mucho más allá la cosa. 
 
Yo he llorado y mucho, cuando con el corazón encogido le he dicho a Clara que no podía bailar porque estaba dando el pecho, cuando por la noche pedía que la tapase y no era yo la que lo hacía porque tenía ya a Teo en brazos a punto de dormirse. Me he sentido mal dejándola en la escuela infantil aun sabiendo que se lo pasa genial y hasta se me han iluminado los ojos al vestirla y verla tan y tan mayor… He sentido que no llegaba a todo, que no soy buena madre, que nada volvería a ser como antes. 

Es una sensación rara porque intentas ser racional y pensar, “A ver Anna, Clara está encantada jugando con su querido papi al que adora “ Toda la familia está pendiente de ella y la miman un montón” pero inevitablemente vuelve la culpa… 

Por suerte, el tiempo pone las cosas en su lugar y poco a poco todo se va recolocando. Y te das cuenta de que tu nueva vida es más loca, con más apuros que nunca, que tienes menos tiempo, pero ¡Se multiplica la diversión! 

Hay días que todo va al revés, pero, en cambio, hay otros días que todo encaja a la perfección. Hay momentos que te irías a las Bahamas para no volver, pero otros mueres de amor…. Después de 5 meses de haberme convertido en bimadre, paro un momento y WOW flipo con la familia que he montado. Lo que las primeras semanas era un pozo sin salida ahora es toda una aventura. Una aventura en la que nunca te aburres ya, la aventura que yo he escogido y la que me enseña cosas nuevas cada día… ¡Y las que me quedan! 

Me ha encantado poder compartir con todas vosotras parte de mi aventura y me encantará que también os permitáis el lujo de contar la vuestra 😉 ¿Cómo va vuestra aventura bimamis? ¿O estáis a punto de serlo?  

 
Un fuerte abrazo y ¡A por la semana! 

Autora: Anna Palencia

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